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viernes, febrero 25, 2005
 
[Rol] El destino de Tabu
El destino final del personaje con el q comence en L5R y con el q llevo jugando ya mas de 4 años.
Despues de tantas perrerias y tanta putada q le hecho, espero q por fin pueda alcanzar la paz q siempre ha buscado.

Hasta siempre Tabu.
Ha sido un placer.

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La Arboleda de los traidores es un sitio tétrico.

Es cierto, no es el lugar mas agradable para pasar el tiempo, pero mírame, dando vueltas por el castillo no podía huir del escándalo, y es precisamente en el lugar de descanso de los traidores al clan donde encuentro relax... curioso cuanto menos... o quizás los kakis me quieran decir algo.
La verdad es q el silencio me tranquiliza, y las almas atadas a los arboles... bueno, se q están ahí, pero para ser sinceros no las percibo, así q es como si fuera un bosque cualquiera... si no fuera por la constante neblina y por los guardianes.

No tengo miedo de Baku-sama, el guardián de la lealtad no me hará daño, se q no me hará daño aunq no sea al 100% de sangre Escorpión, además, no seria el primer descendientes de Grullas al q perdona la vida - no puedo evitar sonreír -.
No, la verdad es q me inquieta mas la "otra" guardiana.

- Te perturba mi presencia, joven Tabu?

La voz había surgido de ninguna parte, casi un eco en mi mente, pero la figura comenzaba a dibujarse entre la neblina permanente q oscurecía la Arboleda.

- No, guardiana, vuestra presencia siempre es bienvenida - respondo de forma casi automática -, espero no molestaros, solo pretendía aclarar mis ideas... - no llego a terminar la frase antes de q me interrumpa-.

- Ideas?, q clase de ideas necesitan ser aclaradas en la Arboleda de los traidores?

El énfasis con el q había recalcado el nombre de la Arboleda no pasaba desapercibido, seguramente lo habría hecho aposta. Vieja astuta...

- Ojalá lo supiera, sama, pero la verdad es q esperaba q algo de tranquilidad me lo revelara, y el castillo esta demasiado alborotado para mi gusto últimamente.

La guardiana no responde, y yo me empiezo a sentir por primera vez incomodo en su presencia. Finalmente me concede el privilegio de su palabra.

- Y has venido ha buscar consejo. Entre los espíritus de los traidores - nuevamente enfatiza la palabra - o de la propia guardiana de aquellas almas q traicionaron - una vez mas - al clan de los Secretos.

- De los traidores no espero conseguir nada, salvo recordar la lección por la cual se creó este lugar. De vos sin embargo, si q agradecería unas palabras de guía, si fuera posible, claro.

- Pero no las tendrás - me es imposible evitar sorprenderme y q se refleje en mi rostro la decepción -, no soy una consejera ni deseo serlo, solo me dedico a vigilar.

- Pero Yojiro-tono ... - balbuceo!, estoy balbuceando!!

- Tu no eres Bayushi Yojiro.

Cierto, no lo soy -agacho la cabeza como arrepentido y pierdo la mirada entre las hierbas del suelo- .
Como no soy tantas otras cosas.
Ya no soy Junshin como un día fui, ya no dirijo a aquellos q jure defender, y si estoy aquí... es q ya...

- No te daré consejos, joven Tabu - levanto la mirada mas por educación q por interés -, pero soy buena escuchando - y me parece percibir cierta sonrisa maliciosa en la mujer q tengo delante.

Y las siguientes horas no son mas q el desahogo q tanto andaba buscando.

Expreso mi frustración por la situación, por como se ha llegado a ella, por la ilusión q había puesto en alcanzar este punto, y por lo frustrante q es, ahora q ha llegado, no poder formar parte de él.
Mis dudas ante el comportamiento de mi clan y mi aparente oposición a sus fines.
Mi desesperación por servir al clan, aun cuando tenga q traicionar mis deseos y misma alma, como ya he hecho tantas veces... y como se me pide q siga haciendo.
Mis deseos, todo lo q ansío y q he tenido q dejar atrás por cumplir con el deber.
Mis temores, a no poder seguir pagando el precio q se me pide, a no poder seguir sacrificando las cosas q hasta ahora he tenido q sacrificar.

Y la conclusión es clara, la decisión es fácil, el deber... es sencillo.

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Se q mis hermanos tratarían de evitarlo, así q no puedo permitírselo.

Es una deshonra por mi parte, quizás una traición, pero no lo entenderían, y el deshonor... si algo he aprendido en todos estos años es a no frenar mi mano por algo tan estúpido como el honor, así q tengo q seguir.

Me gustaría despedirme, poder intercambiar unas ultimas palabras con aquellos con los q tanto he vivido, pero no puedo. No soy tan fuerte como para enfrentarme a ellos y continuar. Mis hermanos de clan, mi querida Reiko, mi hermano desaparecido - lagrimas surcan mi cara - ... debo hacerlo antes de q me quede sin fuerzas.

Intento no pensar mas, simplemente hacer lo q hay q hacer.

Los hatillos están preparados, la carta y mi haiku final tb, no creo q se me olvide nada. Le he dedicado muchos días. Ha sido fácil, soy como un fantasma en el castillo y apenas llamo la atención. Mis compañeros de clan mas antiguos están ocupados en otras labores mas importantes, y los mas nuevos, bueno, los mas nuevos apenas me conocen, solo soy ese shugenja de la torre norte q dicen q antiguamente aconsejaba al Daimyo - sonrío -, q ironía.

Intento secarme la cara pero desisto, no puedo contener las lagrimas.
Pienso q debería alegrarme.
Por fin voy a cumplir con mi clan, y hacer realmente lo q mi corazón ansia.
Debería ser feliz, pero los finales siempre son tan absolutos ... y al fin y al cabo, la vida tal cual la conozco ... prefiero continuar, mejor no pensar.

Aparto los hatillos y dejo la carta al lado del menos voluminos, el haiku lo deposito cuidadosamente encima del montón mas grande.

No necesito pergaminos, conozco el ritual de memoria.

Comienzo la invocación.

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Llevo varias horas rezando a los kamis.

Debe faltar poco para el amanecer, pero no se cuanto, hace rato q perdí el sentido del tiempo.

Las energías de los kamis llevan horas arremolinándose a mi alrededor. Si Kuroike o Gesseri estuvieran en el Kyuden hace rato q habrían venido a ver de q se trata, pero ahora pocos shugenjas tiene el clan.

Los pergaminos delante de mi comienzan a brillar y a inscribirse con caracteres misticos mientras flotan a mi alrededor. Un ultimo regalo para mi clan. Todo mi conocimiento.

Finalmente el ultimo de ellos se cierra con el mon de mi familia y se introduce en el tubo q habrá de guardarlo.

Los miro con orgullo y me permito relajarme unos momentos.
Si me detengo ahora simplemente habré perdido la noche, si continuo no habrá marcha atrás.

... cierro los ojos con fuerza y las imágenes acuden a mi mente... el mon Bayushi... Reiko cabalgando... la Torre del Viento defendida contra las tierras Sombrías... las primeras lecciones de etiqueta de Orfalas... Yahyo portando el mon de la ciudad... mi primera invocación a los kamis del viento... el rostro de mi maestro Yogo Kaze... la desaprobación de mi padre cuando decidí seguir los caminos de los kamis... la cara sin rostro de Nebiro... Reiko!!!... vuelvo a abrir los ojos y la energía elemental inunda la habitación.

- Yo se nadar - me escucho pronunciar en voz alta y después solo oscuridad.

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- Soshi Sakura-chan.

La voz despierta a la Shiotome como un trueno.
Rápidamente la ágil amazona se revuelve en la cama y rueda en la dirección opuesta consiguiendo el mayor espacio posible entre ella y el origen de la voz.
Sin el menor respeto por el recato ignora cualquier tipo de vestidura y desenfunda un wakizashi q apunta rápidamente a su invitado no esperado.

Sakura no pregunta, no hace el menor ruido, prefiere evaluar la situación y sobreponerse al sueño.

Delante de ella una figura flota apenas a unos centímetros del suelo. Como una aparición; un fantasma o un espíritu elemental... pero con ciertos rasgos familiares.

- Tabu-san?.

Ni siquiera despertada en mitad de la noche y sorprendida por una aparición desconocida pierda la Shiotome la compostura, años de cuidadosa educación y estricta disciplina militar hacen q utilice los formalismos incluso en esta situación.

- No Sakura-chan. No soy el mortal al q llamabais por ese nombre. Aunq si su bienestar os preocupa os rogaría q acudierais a sus aposentos cuanto antes - la mano izquierda de la figura dibuja lentamente un arco y termina apuntando a la puerta detrás de esta, invitándola a abandonar la habitación.

La doncella de batalla no baja la guardia ni aparta la mirada de su interlocutor, aunq todos sus sentidos la instan a correr hacia las habitaciones del Shugenja. Sin embargo, su entrenamiento marcial se impone y permanece en su posición, atenta.

- Y quien se supone q eres tu, q tanto te pareces a él.

- Eso todavía tengo q adivinarlo, pero no en este lugar. Escuchadme bien, pues no podré repetirlo. El mortal por el q me habéis interrogado yace en el suelo de sus habitaciones en estos momentos. Cuando acudáis en su ayuda, y se q lo haréis, encontrareis algunos objetos q ha dejado antes de alcanzar este estado. El hatillo de viaje y la carta sobre este son para vos, el gran saco son sus pertenencias, las cuales Orfalas-sama sabrá como administrar. El haiku sobre la mesa y el estuche de pergaminos tb son para el señor del Escorpión y son el ultimo regalo q el mortal, Bayushi Tabu, quería hacer a su clan.
Por favor, aceptad mis disculpas por esta intromisión.
Ahora, si me perdonáis he de abandonar este lugar antes de q la magia protectora Yogo disperse mi energía elemental. La magia extraña y los espíritus ajenos al Escorpión no son bienvenidos en Kyuden Bayushi.
Adiós, Sakura-chan.

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Las habitaciones de Bayushi Tabu son mucho mas modestas de lo q Sakura se esperaba.

Sabia q se había trasladado cuando Orfalas ascendió a Daimyo del Escorpión, y por el tiempo q pasó en tierras Unicornio conocía el gusto por la sencillez del Shugenja, pero en aquella pequeña habitación ya no vivía nadie. De hecho parecía como si nunca nadie lo hubiera hecho.
Las paredes vacías, ningún adorno q pudiera delatar la afiliación de su dueño, ningún cuadro o enseña familiar, ningún recuerdo. Los muebles, aunq no se molesta en abrirlos, tb vacíos y completamente limpios de cualquier seña de identidad.

Como el espíritu le había indicado, lo único q encontraría en la habitación seria a un moribundo Tabu y algo q suponía serian sus pertenencias apilado en un lateral junto al q debía haber sido su escritorio.

Sakura echa un rápido vistazo a la habitación para asegurarse de q no se lanza a ningún tipo de trampa y rápidamente acude en auxilio del Escorpión.

Este permanece en una postura fetal, frío... como si hubiera estado a la intemperie durante días. Su aspecto demacrado indica q lleva días sin comer, cosa q contrasta con lo q la Doncella de batalla sabe, pues ella misma había almorzado con el Escorpión el día anterior.

- Tabu?, os encontráis bien Tabu-sama?

El hombre no responde, solo se abraza con mas fuerza aun como si quisiera evitar q el poco calor q aun conserva su cuerpo se le escape.

Finalmente Sakura se acerca y le agarra del hombro intentando girarle y ponerle boca arriba, al tiempo q mantiene la atención sobre las sombras de la habitación, al fin y al cabo se encuentra en la guarida del Escorpión.

El Bayushi reacciona con sorpresa al inesperado contacto. Rápidamente se abraza a las piernas de la Otaku y por un momento Sakura cree escuchar plegarias de agradecimiento a los kamis entre sollozos.

- Tabu?, soy yo, Sakura. Estas bien?

Por primera vez el hombre mira a la Doncella a los ojos y Sakura no puede evitar un grito ahogado de sorpresa.


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- Así es, Bayushi Orfalas-sama, este hombre debe acompañarme a tierras Unicornio. Aquí tenéis una carta escrita del puño y letra del propio Bayushi Tabu-sama, en la cual explica la identidad de este, y os pide vuestro permiso para circular por tierras Escorpión en dirección a las praderas Otaku.

- Ya veo, Sakura-chan, q todo esta en regla. Según indicáis nosotros nos encargaremos de las pertenencias q se quedan en el Kyuden, el resto serán cargadas en el caballo de ... este hombre, el antiguo caballo de Bayushi Tabu.

- Según reza la carta, Orfalas-sama, este hombre se llama Kabuki, supongo q no os sorprenderá. Mi padre ya ha sido informado de mi visita y de q llevaré un acompañante, aunq todavía no he desvelado la identidad de este, pero estoy segura de q tanto mi Señor como Otaku Reiko estarán mas q interesados.

- Preferiría q no comentarais este asunto con nadie hasta encontraros en las provincias del Unicornio, creo q no es necesario hacer publico este hecho, al menos por el momento. En cuanto examinemos los escritos q nos ha dejado mi sensei obraremos en consecuencia.

- Hai - la Shiotome asiente al tiempo q realiza una reverencia - . Así se hará, Orfalas-sama. Con vuestro permiso partiré cuanto antes.

- Solo una ultima cuestión, Sakura-chan. Conocéis la identidad del espíritu q os informo de este hecho?. Los "guardias" de Bayushi TO me han informado sobre este, y los shugenjas me han dado informaciones sobre "q" podría ser, pero me gustaría conocer vuestra opinión.

- En cualquier otra circunstancia os habría dicho sin dudar q se trataba del propio Tabu, Orfalas-sama, pero en estos momentos - vaciló mientras miraba a su futuro compañero de viaje - ... no puedo asegurar nada.


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* El Consejo Elemental de la Ciudad - Un alma elemental
Un espíritu encarnado, una manifestación de los elementos, un antiguo shugenja... el ente formado por las energías elementales del antiguo Maestro de los Elementos llega al q será su nuevo hogar.
Allí espera aprender y comprender mejor las diferentes formas de utilizar estos poderes, pero en este caso se acerca sin las restricciones del deber, el honor, o las ataduras mortales.

* Kyuden Bayushi - Un samurai atado por el deber
Un antiguo alumno examina los últimos recuerdos de su antiguo sensei. Entre ellos destacan unos pergaminos rodeados por el característico brillo azul hielo q Tabu daba a toda su magia.
Al tocarlos la figura de su antiguo maestro surge como un fantasma traslucido.
Todo su conocimiento, toda su sabiduría a disposición de su clan. Por siempre.

* Kyuden Otaku - Un hombre enamorado
Un Señor de los clanes permite q un desconocido se asiente en sus tierras, una Shiotome se alegra ante la reunión de unos antiguos amigos, una Campeona se reencuentra con un antiguo amor, y un hombre sencillo consigue por fin estar donde su corazón le pedía estar.





Del viento nací,
por el secreto viví,
fin y principio.
 
[Web] probando blogroll...
Teoricamente este link deberia enviaros a una pagina donde poder ver mis feeds de bloglines...

Editado: pues parece q no... tendre q seguir investigando.
jueves, febrero 17, 2005
 
[-12-] Nakata Kintaro
- "Estupido-insufrible-creido-entrometido-lameculos...maldito Kuji, no tenia suficiente con hacer la pelota a Nakata durante toda su vida e intentar salvarle cuando le atacamos, si no q ahora ademas de hacerse pasar por Fenix tiene q ayudarles contra nosotros."

Los pensamientos de Kintaro eran como un vendaval. El Portavoz permanecia escondido entre unos arbustos esperando q los ultimos sonidos de las monturas de los Unicornios se perdieran.

- "Maldito el dia q me decidi a fiarme de él, si no hubiera sido por su culpa habria acabado con la insulsa campeona del Unicornio y ahora tendriamos un enemigo menos..."

- "O un clan entero dedicado en cuerpo y alma a perseguirnos y exterminarnos" - el apunte de Kuji tomo por sorpresa a Kintaro. - "Eso suponiendo q hubieras sobrevivido a la Katana de Reiko el tiempo suficiente como para hacer algo, aunq la verdad es q cualquier cosa accion resulta extremadamente compleja de realizar sin cabeza..."

Kintaro se volvio hecho una furia hacia su antiguo compañero cultista.

- "Si no hubieras utilizado tu magia habria acabado con su vida, te lo aseguro" - y completo su aseveracion mostrando a Kuji la daga de sacrificios q habria utilizado.

El, ahora, Asako se limito a mirarla con tranquilidad y apartarla con la misma parsimonia.

- "Si tu lo dices..."

Kintaro estaba sorprendido. Kuji no era como Nakata, pronto en la ira y dado a la violencia. No, el aprendiz era mucho mas calmado, y a su parecer eso le convertia en alguien mucho mas peligroso.
Al fin y al cabo habia sido él quien les habia avisado de los planes del Consejo.

Kuji les habia notificado los avances de los shugenjas en las investigaciones sobre el Templo de Sangre, y ambos habian acordado junto al maestro de Nakata, Otsumo, redirigir la atencion del Gran Maestro y sus aliados hacia alguna celula menor.
Incluso le habia proporcionado los medios para comunicarse con Selene y hacer q la defensa de la celula fuera mucho mas convincente.

Fuera como fuera seguia siendo "el otro alumno de Nakata", y mientras asi fuera él seguiria sin poder reclamar su puesto entre los Portavoces de la Sangre.

- "Quizas..." - Kuji continuaba hablando - "... quizas no haya sido especialmente inteligente dejar q la Campeona del Unicornio viera tu rostro."

Otra vez aquel dichoso temita.
Nakata ya le dejo caer en su dia q tenia planes para él, pero se habia muerto sin llegar a desvelarlos. Nino nunca habia soltado prenda, solo q no le dejaba practicar maho como a los demas e insitia en q debia mantenerse "puro" segun los estandares del Imperio. Y ahora Kuji tb sacaba el manido temita.

- "Q ocurre con mi rostro?. La mujer nombro al Gran Maestro cuando me vio, q tiene q ver él en todo esto?"

- "Nombro al Gran Maestro?, seguramente se sorprendió tanto q le estaria llamando. En cualquier caso no debes preocuparte, ya me he encargado de eso. Tu solo debes mantenerte al margen hasta q el Consejo solicite tus servicios."

"Patan insufrible" penso.
Sabia q Kuji formaba parte del Consejo Oscuro, y aunq nunca le habia visto presumir de ello siempre lo sacaba a relucir de una forma u otra.

- "Si, ya lo se. Nino se ha encargado de mantenerme bien informado." - y tras una incomoda pausa en la cual Kuji no hacia mas q mirar distraidamente las plantas del bosque, continuo - "Ya se han ido?"

- "Efectivamente. El Consejo ha recogido a sus heridos y junto a los jinetes Unicornio se dirigen hacia la Torre. Si has hecho bien los deberes a estas horas deberian estar contemplando los restos de un gran conclave de Portavoces, lo suficientemente grande como para q crean haber encontrado el Templo de Sangre. Y si has seguido las indicaciones de Otsumo, tb habras dejado pruebas de q hemos sobrevivido los suficientes para seguir siendo una amenaza, pero no antes de q nos lamamos las heridas y nos reorganicemos." - Kintaro asintio - "Bien, asi nuestras actividades, las pocas q lleguen a sus oidos, pareceran los primeros coletazos de la reorganizada alianza de Portavoces y Onis de Madrid-Shiro, y no les incitara a pensar q el verdadero Templo de Sangre continua intacto."

Kuji se acaricio las manos en un gesto facilmente reconocible por Kintaro, poniendo especial enfasis en su anillo, como siempre.
Y cuando terminó de hacer lo q parecia hablar consigo mismo hizo algo q sorprendio realmente a Kintaro, se acerco a él y le puso una mano en el hombro como gesto de confianza.

- "El Consejo se sentira profundamente orgulloso de tus logros, Kintaro. Veo q has mejorado mucho desde los tiempos de Nakata y se aproxima el momento en q podras liderar tu propia celula. Has demostrado una gran pericia con las invocaciones de esta tarde, no creo q ninguno de estos samurais hubiera visto antes esos rituales y seguro q les causaran una gran sorpresa, la suficiente como para tener a sus cazadores ocupados una buena temporada. Tiempo q aprovecharemos para nuestros fines, gracias a ti."

La inesperada felicitacion le tomo totalmente por sorpresa, acostumbrado a la violencia y las demostraciones de fuerza tan propias de los Onis o del resto de Portavoces.

- "El Consejo Elemental ha conseguido sus objetivos, y gracias a ti, el verdadero Consejo, nuestro Consejo Oscuro, permanece en el anonimato. Nuestro momento se acerca Kintaro, realmente esta cerca esta vez."
 
[-11-] Otaku Reiko
Somos la gente del Viento!!!

Las palabras de aliento del Daimyo Unicornio eran el unico sonido q salia del regimiento de Shiotomes, aparte del estrepito de los cascos o el choque de los aceros.
En silencio traian la muerte, y en silencio habia visto caer a muchas de sus compañeras aquella tarde.

Montada sobre Kuyo, su compañero desde hacia años, Otaku Reiko continuaba azotando sin tregua a los Portavoces con sus flechas y derribando una tras otro de los malditos demonios alados.
Gracias a los Kuroiban q le habian prestado una pequeña bolsa con una espesa mezcla de polvo de jade podia dañar a las criaturas del Jigoku. Habia atado la bolsa a la silla, de forma q le era posible untar las flechas justo antes de dispararlas, y gracias a la conexion q tenia con su montura podia disparar mejor y con mas seguridad q muchos arqueros con los pies en tierra firme.

Desde su posicion aventajada en el campo de batalla era capaz de ver como el numero de Portavoces se estaba reduciendo, y como sus aliados parecian ganar terreno poco a poco.

A su vera, siempre juntas, su hermana de batalla, Otaku sakura. Herida y exhausta habia recibido ordenes de su padre y Daimyo para retirarse al punto donde los shugenjas se habian hecho fuertes y protegian a los heridos, pero habia rechazado cualquier trato preferencial, permaneciendo junto a sus hermanas mientras durase la batalla. Ella y Kiyoshin la seguian por el campo de batalla como una sombra protectora.

Solo veia un lugar realmente conflictivo todavia. El sendero de destruccion q llevaba hasta el demonio de lava, Otsumo no Oni, y q parecia dirigirse claramente hacia los supervivientes del consejo Elemental.
Estaba segura q Tabu y sus shugenjas podrian librarse de él, pero la destruccion q podria causar el Oni en el proceso causaria bajas innecesarias. Asi q debia evitar q llegase hasta los Shugenjas.

Reiko hizo una seña con la punta de una flecha a Sakura.
Si por ella fuera nunca la arriesgaria en el combate, la queria como si fuera su propia hermana, pero la necesitaba para frenar al Oni y sabia q pese a las heridas siempre podia confiar en su compañera.

La doncella de batalla mas joven se adelantó, galope tendido hacia el Oni, en linea recta.
Y esta vez si dejo escapar un grito de batalla: "Shinjoooo!!!!"
Otsumo no Oni se volvio para hacer frente a la desdichada amazona q le atacaba invocando el nombre del odiado Kami.

Reiko permanecia rezagada. Kuyo habia reducido la marcha hasta casi pararse.
Aunq el plan era suyo no podia evitar sentir miedo por su compañera.
"Shinjo, dala velocidad, q vuele por el campo de batalla y pueda evitarle" - musitaba al viento con la esperanza de q su Kami la escuchara.
Desde su posicion veia como Sakura se desviaba ligeramente sin reducir un apice la velocidad, tratando de conseguir un mejor angulo para el Yari.
El Oni, por su parte, volvio a hundir sus garras en el pecho, como ya hubiera hecho anteriormente cuando ataco a otras compañeras con una lluvia de Lava.

Y en ese preciso instante Reiko y Kuyo comenzaron a galopar.

Sakura arrojo su Yari al demonio con todas sus fuerzas, pero como ya habia sucedido en todos los intentos anteriores reboto contra la superficie rocosa sin causar el menor daño.
La respuesta no tardo en llegar, y al tiempo q el Yari golpeaba inofensivamente un nuevo surtidor de lava se abrio en el pecho del Oni.
Mineral fundido surgio del pecho abierto del demonio persiguiendo a la Shiotome en su desesperada carrera.

"Aqui demonio!!, es a mi a quien buscas!!"

Reiko volaba por el campo de batalla siguiendo la misma trayectoria q Sakura hacia unos momentos. El arco en la mano y un brillo amenazador en la punta de la flecha. Pero no disparo.

Otsumo se giro hacia ella y Reiko pudo observar como desde detras del Oni escapaba Sakura en direccion a los shugenjas, aparentemente intacta.
"Gracias Shinjo" respiro tranquila, pero poco duro el respiro pues la amenaza de la lava se acercaba peligrosamente hacia ella.

La Shiotome se incorporo sobre los estribos, levantando todo el cuerpo y apuntando a la cabeza del demonio, pero antes de q pudiera disparar Otsumo enfoco el magma hacia ella.
El ardiente liquido se cernió sobre la amazona pero esta se dejó caer sobre la silla y cedio a la velocidad de Kuyo doblando el tronco y dejando q la espalda tocase la grupa de su montura.

Kuyo continuó en su frenetica carrera mientras Otsumo intentaba rectificar el tiro, pero la lava dejo de surgir del nucleo ignedo del sirviente de Fu Leng. Habia empleado ya demasiado del ardiente material q producia en su interior.
Rapidamente Otsumo cubrio su pecho, pero para su sorpresa habia sido demasiado lento.

El extremo de una flecha de jade asomaba entre las negras placas de su piel rocosa.

-oOo-

Reiko se habia reunido con Sakura y los shugenjas supervivientes.

La Shiotome estaba siendo atendida por un acolito del agua. Pese a haber evitado el impacto directo de la lava del Oni, el gran calor generado por esta habia sido suficiente para causarla quemaduras menores por todo el cuerpo, a ella y al pobre Kiyoshin.

Pero a pesar de el deteriorado aspecto de su compañera y su montura, permanecian con vida. Sakura habia servido de cebo para el Oni, porvocandole para q usara al limite su lava interior, y Reiko se sentia satisfecha por la buena suerte de su hermana de batalla en aquel plan tan arriesgado q le habia permitido atacar al demonio ignorando su piel petrea. De haber tenido opcion ella misma habria hecho de cebo, pero Sakura habia comprendido inmediatamente su plan y la necesidad de q fuera ella quien disparara con el arco. "Ademas"- habia bromeado Sakura acariciando el morro de Kuyo -"Kiyoshin es mucho mas rapido q este asno q tienes por montura y no habrias podido evitar q te friera", a lo q Kuyo habia respondido con un relincho, aparentemente ofendido.

Tras las bromas, y una vez segura del bienestar de su compañera, habia vuelto a montar en Kuyo y se habia unido a los Unicornios q estaban dando cuenta de los ultimos Onis y Portavoces.

Los ultimos Onis habian caido con facilidad ante sus flechas y la ayuda de algun shugenja del fuego, pero ahora estaban cazando a los Portavoces restantes entre los arboles, donde la velocidad de sus monturas era menos util.

Yahyo las habia ordenado no adentrarse demasiado, pero uno de los Portavoces habia llamado especialmente su atencion. Uno q parecia haber coordinado la retirada y q sin duda tenia algun tipo de relacion con el maldito Oni de lava.

Llevaba mas de media hora siguiendo su rastro por el bosque y ya habria abandonado si Kuyo no hubiera insistido en acercarse hasta un pequeño estanque.
Otro jinete habria interpretado aquello como un simple deseo de beber por parte de su montura, pero la Shiotome habia puesto todos sus sentidos en guardia ante el repentino interes de su montura en el claro al q se aproximaban. Mantenia un especial vinculo con Kuyo, y sabia q el caballo habria percibido algo q sus sentidos no captaban, quizas un olor, quizas un presentimiento.

En el estanque, arrodillado en una orilla se encontraba el Portavoz realizando la ultima labor q Reiko esperaria en un practicante de la magia de Sangre... limpiarse la sangre q le cubria todo el cuerpo entre maldiciones. Subitamente el shugenja corrupto solto el trapo q estaba utilizando y rompio a correr. Debia haberles escuchado.

Kuyo no espero una orden de Reiko para salir en su persecucion, pero el Portavoz se dirigia a una zona de vegetacion frondosa y plantas espinosas, alli no podria seguirle y no le daria tiempo a interponerse en su trayectoria. Reiko apresuro la carrera de su montura.

Kintaro no giraba la cabeza para saber q distancia le separaba de la Shiotome, solo se dedicaba a correr, y cuando llego a las zarzas las ramas comenzaron a rasgar sus ropas. Reiko observo como el Portavoz se cubria la cara para evitar dañarse los ojos y el resto del rostro, pero pese a las raspaduras no detenia su marcha.

La Shiotome se incorporo sobre la silla de su montura y cuando Kuyo estaba a punto de entrar en los arbustos freno en seco y levanto la grupa, impulsando a la amazona mas aun de lo q el subito frenazo la habria lanzado.

Reiko sobrevolo los matorrales y fue a caer aparatosamente sobre el huidizo shugenja. Ambos sintiron el impacto del suelo mientras rodaban fuera de las zarzas hasta terminar su viaje en un brusco encontronazo con un tocon.

La Otaku se incorporo rapidamente, presta para el combate. Ignorando el dolor en el muslo en la medida de lo posible. Posiblemente se habria clavado alguna rama perdida mientras rodaba por el suelo. La katana sujeta con ambas manos y el cuerpo ligeramente inclinado con las piernas separadas, preparada para cualquier cosa q su oponente pudiera lanzarla.

Kintaro se incorporo lentamente. Una mano abranzo las costillas en un claro gesto de dolor.

Finalmente el Portavoz se enfrento a la amazona, con el rostro cubierto de arañazos, pero descubierto.

- "Tabu?" - la sorpresa de Reiko fue evidente, momento q el Portavoz aprovecho para atacar a la Shiotome con una daga de sacrificios q habia permanecida oculta entre sus ropajes a la altura del pecho y q se le habia clavado tras la caida de la Shiotome sobre su espalda.

El torpe ataque del Portavoz de la sangre herido no sorprendio a la Doncella de Batalla, pero antes de q este alcanzara el punto donde Reiko le recibiria con el filo de su espada estallo en llamas, ante la sorpresa de Reiko, q se protegio los ojos del destello repentino.

- "Os encontrais bien Reiko-sama?" - era la voz de Asako Kuji, el aprendiz de Isawa Kanashi.

- "Espero no haber llegado tarde, pero el Gran Maestro insistio en q primero cuidaramos de los heridos antes de ayudar al Unicornio a dar caza a los Portavoces huidos." - espero un momento a q la amazona le prestara toda su atencion y continuo hablando - "Los demonios han huido, y los q no lo han hecho han caido abatidos por los conjuros del Consejo. En cuanto a los Portavoces de la Sangre, este era el ultimo."

Reiko asintio a las palabras del Shugenja Fenix y se puso en pie con su ayuda.
- "Domo Arigato, Kuji-san." - respondio la Otaku casi mecanicamente.

- "Os encontrais bien?, os habeis herido en la persecucion." - pregunto el Asako ante la aparente distraccion de la Shiotome.

- "No, estoy bien. Es solo... habeis visto algo raro en ese Portavoz?, es como si le conociera de algo..."

Kuji nego con la cabeza. - "No, Reiko-sama, aunq quizas estuviera utilizando algun hechizo para engañaros y poder atacaros con mas facilidad. Fue una casualidad q estuviera justo aqui para ayudaros, pero me alegro de poder haberos sido util."

- "Muy agradecida, Kuji-san".
Pero pese a sus palabras de agradecimiento Reiko no terminaba de estar segura de q era lo q andaba mal alli, algo no cuadraba.
 
[-10-] Otsumo no Oni
- Ah, las energias renovadoras de la matanza!!!

El enorme Oni de lava conocido como Otsumo no Oni se deleitaba con las energias de la batalla. Las armas de los jinetes Unicornio se quebraban contra su piel de oscura roca, y aquellas lo suficientemente buenas como para no hacerlo no hacian mella en la armadura, mas bien despues de varios impactos se convertian en informes e inutiles palos de metal fundido.

Sus garras y sus colmillos no dejaban de probar la sangre de una victima tras otra, solo los malditos shugenjas le aguijoneaban continuamente con sus conjuros, pero incluso ellos tenian serios problemas para romper las barreras misticas q el poder de los kansen a su servicio habia creado.

Muchas formas habia tenido en el pasado desde aquel primer cuerpo medio Escorpion en q solo el torso tenia una forma levemente humanoide. Un gran potencial de combate, pero pronto fue derrotado. Varias veces habia sucumbido en el pasado al poder de sus enemigos, y de todas aquellas derrotas siempre habia aprendido una valiosa leccion q habia aplicado a su siguiente encarnacion.

Ahora surcaba el campo de batalla con su nueva forma. Un titan de piedra y fuego de mas de 5 metros, un espectaculo de oscura piel rocosa y ardiente corazon de lava, los elementos q le habian devuelto a la vida.

Con un gesto de su enorme mano el suelo se abrio bajo los fastidiosos shugenjas de su antiguo compañero de clan. Una sonrisa asomo a su demoniaco rostro. Normalmente no veia al Maestro de los Elementos como nada mas q un enemigo mas al q desmembrar, pero seguramente el Escorpion arderia de rabia si le escuchara comentar q en el pasado podian haber pertenecido al mismo clan. Q predecibles son los humanos.

Otsumo dejo q una valiente (estupida, penso el Oni) Shiotome cargara por su espalda y le clavara el Yari justo en la columna. Un golpe temible, sin duda, de haber servido para algo, claro. Se giro lentamente para disfrutar con la cara de horror de la doncella de batalla, y cuando esta vio lo inutil de su movimiento y trato de huir la aplasto con una de sus enormes pezuñas, tanto a ella como a su simple animal.
Depender de un animal en el campo de batalla es tipico del debil, pensó mientras dejaba q el resto de mosquitos se desbandaran y buscaba a su objetivo.

Entre los Shugenjas del consejo pudo ver a Kuji, el antiguo discipulo de Nakata, pero no le presto atencion, hoy no. Sin embargo, en direccion contraria, justo detras de los ultimos reductos de cultistas pudo encontrar al otro discipulo de Nakata. Embozado, como siempre, para no ser reconocido por los defensores de la ciudad, el cultista Kintaro se mantenia lejos del peligro.

Con una sencilla orden mental imbuyo al Portavoz con las ordenes necesarias y continuo con su orgia de destruccion.
No necesitaba ver como Kintaro reunia a los remanentes del grupo de cultistas y se batia en retirada.
La hueste de Selene seria la distraccion necesaria, ademas de q eran completamente prescindibles, y ninguno de los mortales tenia la menor posibilidad de evitar q la Señora de Rencor se pusiera a salvo cuendo fuera necesario. En cuanto a él, bueno, todavia le quedaban muchos humanos con los q divertirse, asi q para q contenerse?

Lo ultimo q vio un herido Cazador de Brujas fue las fauces del Oni de lava abalanzarse sobre él, y al tiempo q Otsumo masticaba al Cangrejo, con una mano se abria las entrañas para dejar q un chorro de lava cubriera a las Shiotomes q se habian reagrupado para atacarle en grupo.

Si, desde luego q aun quedaba diversion.
miércoles, febrero 16, 2005
 
[-9-] Asako Kuji
El ardor de la batalla, hacia que la sangre de Asako kuji ardiera con una pasión inusitada en el.

El hecho de usar la magia elemental hacia que entrara en un paroxismo de placer que recorria cada celula de su cuerpo. Al menos eso era lo que pasaba cuando imploraba a los kamis del fuego, seres demasiado pasionales para la tranquilidad a la q se habia acostumbrado en los ultimos meses. El hecho de que ademas estuviera en conexion con el espiritu de Kanashi, hacia que comprendiera aun mas a estos kamis y entrara en sintonia con ellos.

Desde el primer asalto de cultistas en la emboscada, ambos, alumno y sempai se habian esforzado al maximo, pero Kuji siempre se habia mantenido en segundo plano ante el despliegue elemental de Kanashi. Desde el primer escudo de fuego y las posteriores alas flamigueras, hasta la lluvia de destruccion q habia llevado en forma de ardiente ira a los Portavoces de la Sangre. Kuji, por su parte, preferia la sutileza del aire, o mucho mejor, las sutiles ilusiones del humo, su elemento desde q se inicio en los caminos de los Kamis.

Pero ahora q Kanashi habia caido alguien debia llenar ese hueco en las fuerzas del consejo, y sin la presencia del Maestro del Fuego recaia en él, el unico Fenix, la obligacion de ser el portador de la destruccion. Y, gracias a los Kamis, estaba cumpliendo de sobras con esa funcion.

Aun asi este paroximo se rompio ante la esperada fluctuacion de kansen y el vuelco elemental que ocurrio repentinamente.
Este cambio no era sorprendente para el, al fin y al cabo, conocia bastante bien las tacticas de los Portavoces de la Sangre y sabia que tarde o temprano los hijos bastardos del noveno kami volverian a llamar a las fuerzas del Jigoku. El curso de la batalla habia cambiado pese a la apertura del portal demoniaco, y aunq las bajas entre los defensores de la Ciudad eran cuantiosas, solo era cuestion de tiempo q las fuerzas aunadas de los hombres de Otaku Yahyo y del Maestro de los Elementos terminaran poniendo en fuga a los adoradores del 9º Kami.

Parado en su sitio aventajado, desde donde podia ver el campo de batalla, kuji pudo observar como los kansen se arremolinaban alrededor de un grupo de portavoces (al fin y al cabo aun ahora los kansen seguian tentandole) y como estos rasgaban los elementos, y el vacio que unia los diferente reinos elementales se encogia bajo la poderosa magia de la sangre, en un torbellino de energias parecido al q habia sentido hace unos minutos... aunq no exactamente igual.

Era cuestion de tiempo que los onis empezaran a invadir el campo.

Sin embargo, igual q le sorprendio el primer ritual de invocacion, desconocia de donde podrian sacar los cultistas el poder suficiente para repetirlo.
El ritual anterior habia utilizado las energias ambientales de la confrontacion para rasgar los planos, y el sacrificio de incontables cultistas para pagar el paso del grupo de Onis. Y aunq siempre habia pensado q para invocar, aunq solo fuera un Oni, se debia realizar un largo ritual para ponerse en contacto con el demonio y realizar la entrega del nombre, aparte de pagar otros muchos precios, era evidente q los cultistas habian logrado atajar todo ese protocolo.
Pero no veia por ninguna parte el origen del sacrificio q tenian q haber realizado.

Tanta atencion presto a este cambio elemental que apenas observo el cultista que se dirigia con daga en mano hacia él. Tanta atencion presto a la gran bola de fuego q surgio del portal que casi no le dio tiempo a realizar su ilusion de humo para que embotara la mente del cultista y
q atacara a un duplicado suyo. Tanta atencion presto al gran Oni de roca incandescente q surgio del crater como una imparable fuerza de la naturaleza, segando las vidas de los insentatos que se cruzaban en su camino, que apenas observo la cara del cultista al reconocer a kuji mientras ardia en las llamas que el Asako invoco.

Pero a kuji no le preocupaba nada de esto, lo unico que le preocupaba era el hecho de observar en el campo de batalla al maestro de su infame maestro. Ese ser que mientras desmembraba con sus garras de obsidiana a sus enemigos, le sonreia. Y lo peor de todo es que mientras Otsumo no oni se abria paso ante el, a Kuji le empezaban a flojear sus fuerzas...

Y kuji acaricio su anillo.
martes, febrero 15, 2005
 
[-8-] Isawa Kanashi
El olor tenía una mezcla repulsiva de cenizas, sangre y carne quemada, la cantidad de muertos en el campo de batalla empezaba a ser alarmante y los quejidos y gemidos de los heridos se oían por doquier. Aun así, a Kanashi no le quedaba más remedio que luchar y conjurar a los kamis. El enlace empático que tenía con kuji, le permitía lanzar conjuros más poderosos de lo que podría permitirse habitualmente y el escudo elemental que habían invocado entre ambos les permitía mantener alejados de la mayoría de los onis. Todo parecía indicar que la magia que unía los espíritus en armonía de los dos shugenjas fénix les permitiría aguantar lo suficiente, pero...

Súbitamente, Kanashi observo un cambio en los elementos que rodeaban a kuji, y el enlace que unía a los dos shugenjas se rompió drásticamente, casi dolorosamente, como si hubieran arrancado parte de su ser. Cuando Kanashi se dio la vuelta para ver que le ocurría a Kuji, en su lugar solo vio como un ser (un cultista por la daga que portaba) ardía en llamas hasta que solo quedo de él cenizas.
Aturdido, Kanashi miro a su alrededor, hasta que enfoco su visión en un suceso alarmante. Cerca, un terrible oni perseguía con una velocidad realmente sorprendente a una Doncella de Batalla, que huía con el cuerpo de un herido. No podía dejar morir a una compañera suya sin hacer nada, entonces imploro ayuda a los kamis de aire para que le dieran la suficiente velocidad como para llegar a tiempo, y hecho a correr.

Parecía que la Shiotome iba a resignarse a luchar con el oni cuando Kanashi intervino.

Selene no oni se paro a observar a su nuevo enemigo, mientras dejaba huir a la joven Shiotome, al fin y al cabo, tenía una sangre más poderosa que devorar en este shugenja. Mas tarde, Selene se lamentaría de haber dado tiempo al shugenja a realizar su conjuro, pero al fin y al cabo el resultado habría sido el mismo...

Kanashi miró sorprendido la cara del Oni que apenas tenia a unos centímetros, su sonrisa era perversa, el combate habia durado unos instantes pero en su mente habian parecido años de invocaciones y plegarias. Lentamente, el Shugenja miró hacia abajo y vio como el brazo del oni estaba incrustado en su estomago. Con un movimiento rápido, el Oni lanzo despedido varios metros al Fénix. Todo estaba perdido, ya nada importaba a Kanashi, ni siquiera el golpe con el suelo le importo, todo seria cuestión de tiempo. Mientras esperaba pacientemente al oni, Kanashi se pregunto si iría al reino del Yomi y descansaría para siempre, o si solo seria una etapa más en su ciclo de reencarnación.

Kuji habia observado toda la escena alejado unos cuantos metros. Con impotencia, miraba a su alrededor en busca de socorro, pero no había nadie cerca y lo peor de todo, no le quedaban fuerzas suficientes para combatir con este oni. Solo le quedaba una opción, no permitiría que un oni acabara con la vida de su sempai, de su amigo. Lentamente y mientras se dejaba llevar por una mezcla de odio, ansia, y amistad, Kuji se corto en la muñeca, y mientras su anillo lucia con una luz negra y verde, lanzo el golpe de sangre contra el oni.

Kanashi observo con asombro el poderoso golpe de energía que afecto al oni, y como este salio despedido varios cientos de metros, lo ultimo que vio antes de quedarse inconsciente, mientras el oni se levantaba aullando de frustración, fue como los parches de jade que tenia Kuji no habían sufrido el mas mínimo daño y seguían en el brazo del Asako.

La inconsciencia de Kanashi apenas duro un par de minutos, pero kuji ya no estaba con él. De pronto vio que la cara que lo observaba no era otra que la de El Gran Maestro de los elementos.
"¿Te encuentras mejor Kanashi-san?, es una suerte que tu "protegido" Kuji te haya traído aquí, de no ser así estarías muerto." Kanashi aun en su debilidad se fijo en la forma que tenia de hablar de su protegido "Aun así he de reconocer que he visto a pocos como Kuji luchar tan ferozmente contra los portavoces, ahora mismo ha ido a socorrer al resto de fuerzas de cazadores de brujas."

Kanashi iba a decir algo cuando su voz enmudeció, en el cielo, unas nubes espesas de tonos rojizos empezaron a arremolinarse en torno al campo de batalla, cada vez con una mayor velocidad, hasta formarse una especie de inmenso remolino, que empezó a abrirse en su centro, y de el surgió, a gran velocidad, una bola de fuego de terribles proporciones.
 
[-7-] Otaku Sakura
Girando rapidamente asesto un golpe mortal a su atacante con el yari.

Como tantas otras veces Sakura no habia sido consciente de lo ocurrido.
Solo habia sentido como Kiyoshin bajaba la cabeza y ella, de forma instintiba, habia soltado las riendas y acercado el pecho al cuello del caballo mientras golpeaba con la katana a la derecha y con la lanza a la izquierda con los ojos cerrados entre las crines de su montura.
El golpe llego inmediatamente casi como si fuera una respuesta al movimiento de la Shiotome y no al reves. Un No-dachi cortaba el aire alli donde deberian estar el cuello de la montura y el pecho de la Doncella de batalla. En lugar de encontrar su objetivo el agresor se encontro con el Yari de la Shiotome en la garganta. Su compañero ni siquiera tuvo el privilegio de ver q le golpeaba pues su cabeza rodaba detras de la Otaku tras el certero golpe de la katana.
Kiyoshin se habia encabritado de inmediato, pero alli donde cualquiera habria intentado agarrarse fuerte a las riendas Sakura habia aprovechado para golpear al Nairu q bajaba en picado hacia ellos desde su espalda.
Y todo en apenas un parpadeo.

La samurai Unicornio ya no intentaba discernir el porq de aquellas sensaciones, solo disfrutaba del vinculo q mantenia con su montura y se dejaba llevar completamente en el combate.

Si Kiyoshin se inclinaba levemente ella acompañaba el movimiento para facilitar el giro en el galope, si ella intentaba golpear a un enemigo su montura buscaba el mejor angulo y la seguia en el arco maximizando el efecto.

Y no solo era el vinculo con la montura. Durante toda la batalla, y especialmente durante la carga, Sakura sentia algo mas a su alrededor, una presencia q envolvia a toda la compañia, un sensacion protectora, casi maternal, q las daba tranquilidad y seguridad, las apoyaba en su mision y guiaba en la batalla.
Las Shiotome compartian un vinculo con sus monturas, y una sensacion de hermandad mas profunda q cualquier otra q hubiera conocido en sus viajes por el Imperio o q le hubieran contado.

Eran las hijas de Dama Shinjo, y todas eran hermanas entre si. Un lazo mucho mas fuerte q cualquier relacion de sangre.

Sakura se inclino para recoger el yari q habia lanzado a un portavoz de la sangre, Kiyoshin aminoro el galope lo suficiente para facilitar el gesto y luego con un suave movimiento la ayudo a retomar su posicion en la silla de montar.

A su diestra un Oni escupio fuego hacia la amazona. Ella lo debio percibir por el rabillo del ojo y Kiyoshin reacciono al cambio de actitud de la Shiotome balanceandose hacia la izquierda como si quisiera desmontarla. Sakura se sujeto del pomo de la silla y se dejo tirar, el halito de fuego dibujo su silueta en el aire.
Puso los dos pies juntos en el suelo y como un resorte se impulso de nuevo apoyandose en la silla con una mano mientras con la otra lanzaba la katana familiar al demonio para terminar la cabriola sentada de nuevo en la silla.
El caballo espero para girar hasta q la Shiotome ocupo su lugar, enfilo hacia el Oni y ayudo a Sakura a recuperar su arma.

La amazona dejo q Kiyoshin escogiera su siguiente objetivo mientras aprovechaba el momentaneo descanso para otear las proximidades.

Contra el Sol veia a su padre perseguir a un grupo de Portavoces q huian hacia el Bosque de nuevo. No tenian ninguna oportunidad de batir a Tercer Caballo en una carrera. Yahyo les dio caza facilmente, y uno tras otro acabo con los shugenjas corruptos.
Su padre le habia comentado q despues del cariño q habia cogido a sus dos caballos anteriores, verlos morir habia sido muy duro para el, asi q a este le llamaba sencillamente Tercer Caballo. Sakura no pensaba discutir con su querido padre, pero sabia muy bien q incluso sin un verdadero nombre, Yahyo defenderia a su caballo como a cualquiera de sus hermanos de clan, y q tarde o temprano terminaria teniendo hacie él el mismo cariño q habia sentido hacia los dos anteriores.
Evidentemente su padre no parecia tener problemas.

Al Este pudo observar a los Shugenjas de Tabu luchando contra los demonios alados. Los portavoces de los Elementos habian sido capaces de mantener el escudo mistico q protegia a los mas heridos y contraatacar, incluso veia a alguno de los acolitos del aire combatiendo contra los Onis en su propio elemento. Demonios y shugenjas sobrevolaban por igual el terreno.
El Maestro de los Elementos congelo a un Oni con aspecto de ave en medio del vuelo. Sakura vio como el inmovilizado demonio continuaba su trayectoria y terminaba estrellandose contra el suelo para convertirse en un monton de fragmentos de hielo.
Tabu se forzo a sonreir hacia Sakura al tiempo q la hacia un gesto de triunfo con las manos levantando los pulgares, y, pese a lo forzado del gesto, comprendio q los shugenjas no necesitaban su ayuda. Por un momento la imagen del desaparecido Izo se sobrepuso a la del Shugenja Escorpion, el gesto de Tabu habia sido el mismo q el ronin solia utilizar... Se sacudio la cabeza y busco algun lugar del campo de batalla donde su yari fuera necesario.

Kiyoshin realizo un quiebro y se dirigio hacia la colina donde habian dejado a los Cazadores de Brujas Kuni.
Alli un solitario ronin defendia a Bokeru del ataque del mayor Oni alado q Sakura hubiera visto jamas. Kiyoshin la guiaba de nuevo ha donde ella deseaba ir sin necesidad de indicarselo, sin embargo no se acercaba en linea recta si no q estaba realizando una ruta circular...
Sakura no intento correjir el curso escogido por su montura, en lugar de ello enfundo sus armas y se preparo para lo q estaba seguro q Kiyoshin planeaba.

Ken salio despedido del ultimo golpe de Selene, apenas habia podido cubrirse. Y del siguiente le seria imposible, el Nagamaki se habia partido por al menos 2 lugares diferentes. El demonio salto sobre el ronin y planeo dandose impulso con las alas.
Sakura apenas tuvo tiempo de recoger al ronin antes de q Selene terminara con este. Afortunadamente, al haber ido en perpendicular al vuelo del Oni pudo esquivar facilmente sus garras.

Acomodo al exhausto Ken detras de ella mientras Kiyoshin aceleraba colina abajo.

Detras de ellos la enfurecida señora de Rencor remontaba el vuelo para reanudar la caza de su huidiza presa.
Sakura sabia q por muy veloz q fuera Kiyoshin no podrian escapar, incluso sin el peso extra, pero no podia darse por vencida, Shinjo no lo querria.

"Permitidme q yo me haga cargo de vuestro perseguidor, Sakura-sama, vos ya habeis cumplido vuestra parte ayudando al samurai Cangrejo"

Un shugenja q lucia claramente los emblemas del Fenix se alzaba delante de ella y se dirigia hacia el Oni con la evidente intencion de interponerse.
Sakura continuo galopando al tiempo q daba las gracias a su kami por la providencial ayuda.

A su espalda palabras misticasr y aullidos del mas alla se mezclaban en una cacofonia de sangre y poder.

Pero no se detuvo a observar el resultado del enfrentamiento, en lugar de ello acerco a Ken hasta el lugar donde los Shugenjas se habian hecho fuertes.
Alli un acolito de agua la ayudo a descabalgar a Ken y rapidamente comenzaron a entonar canticos de poder para tratar sus heridas.

"Cuidad de él, por favor, yo volvere a por los supervivientes del grupo de Kuni Bokeru-san" - le dijo al acolito de agua, y rapidamente les dio la grupa para cabalgar hacia los Cazadores de Brujas supervivientes.

De camino a la colina pudo observar el enfrentamiento entre el Shugenja y el Oni.
Isawa Kanashi, asi le dirian mas tarde q se llamaba el shugenja, habia invocado varios espiritus elementales - q a Sakura se le antojaban mas parecidos a un grupo de Gakis - , mientras Selene no hacia mas q rasgar el aire con sus garras y disiparlos como si no existieran.
El Oni abrio sus fauces y exhalo un torbellino de palabras impias hacia Kanashi, este reforzo su escudo elemental pero sus aliados invocados no tuvieron la suerte de contar con la proteccion del Escudo y uno tras otro se desvanecieron en el cono de poder demoniaco... salvo uno.
El superviviente habia crecido y, juraria, q parecia mas oscuro, mas demoniaco, aunq Sakura achaco esto a las fuerzas oscuras invocadas por el Oni.
El espiritu se enfrento al señor demoniaco en combate singular, y aunq inicialmente parecia q las fuerzas estuvieran igualadas, rapidamente se hizo evidente q el Oni era mucho mas poderoso. Ambos se habian tomado de las manos intentando derribar al contrario asi q Selene separo los brazos del espiritu utilizando su fuerza extradimensional. El espiritu de desvanecio mientras el Oni lo celebraba con un grito de triunfo.
Kanashi mostro su sorpresa por unos momentos, el tiempo suficiente para q el demonio se acercara y lo empalara con las garras levantandolo varios metros del suelo en señal de victoria.

La Shiotome no pudo reprimir un grito ahogado.
lunes, febrero 14, 2005
 
[-6-] Ken
"Una sencilla mision de limpieza. Una pequeña celda de Portavoces de la Sangre q no opondran ninguna resistencia."

Ken todavia estaba intentando recordar quien habia sido exactamente el "gracioso" q le habia recomendado la mision, porq tenia q decirle un par de cosas sobre la diferencia entre sencillo y suicida.

Todo habia empezado como agradable un paseo con los Shugenjas de las ciudad hasta la antigua Torre del viento. El se habia unido como mercenario al grupo de Cazadores de Brujas Kuni, porq aunq tiene q ganarse la vida para alimentarse todavia le queda honor suficiente como para hacerlo por buenas causas. Le habrian quitado su nombre, pero no su honor.
La compañia de los Kuni era agradable, incluso la de su lider, un tal Kuni Bokeru. El cual no le habia terminado de convencer cuando le vio por primera vez, pero parecia un tipo legal.

Mas le habia agradado el reencuentro con el Gran Maestro. El bueno de Tabu siempre habia tratado bien a los ronin como él y le agradaba volver a encontrarse con él despues de tanto tiempo, y parecia q la sensacion era reciproca, aunq no terminaba de estar a gusto con tanto -sama por aqui -tono por alla y demas cosas de protocolo. En el hotokodate todo era mucho mas sencillo...
"maldito!!!"

Otro de los pequeños Onis alados.
Sus alas cortaban como cuchillas, y este casi se lleva su cabeza en una pasada rasante.

Desconocia q narices habia pasado, pero desde la emboscada de los Portavoces de la Sangre todo habia devenido en un tremendo caos.

Primero los q parecian un grupo de aliados esperandoles para acompañarles hasta la Torre resultan ser sus propios enemigos camuflados como ashigarus del Escorpion. El primer golpe de los Portavoces habia acabado con casi la mitad de los aliados de los Shugenjas, y una vez metidos en plena refriega los sacerdotes de los Kamis entorpecian mucho mas de lo q ayudaban. Los shugenjas necesitan tiempo y espacio para utilizar sus conjuros y eso es lo q Ken y el resto de bushis les habian conseguido.

Para cuando llegaron las Shiotomes el Nagamaki de Ken ya habia acabado con la vida de varios Portavoces, pero estos no daban señales de cordura. Animados quizas por el exito inicial, o presas tal vez de algun tipo de frenesi sangriento, los Portavoces luchaban como posesos. Suerte q las Doncellas de batalla cambiaron el curso de la batalla y les dieron un respiro.
Gracias a ellas habian podido replegarse y tomar posiciones.

Bokeru y sus cazadores se habian encargado de limpiar a los supervivientes para asegurarse de q ninguno adquiria la mancha, mientras q los acolitos del Agua de Tabu habian tratado de sanar a los heridos y de estabilizar a los mas graves.
Mientras, él mismo se habia reunido con el Gran Maestro y la Campeona del Unicornio para decidir el nuevo curso de accion ahora q el rumbo de la batalla habia sido drasticamente cambiado a su favor.

Y justo cuando iban a terminar de una vez por todas con los malditos Portavoces el cielo se habia llenado de ... esto!!

De un rapido golpe Ken despacho a un Nairu no Oni q estaba arrinconando a uno de los Kuroiban q habia traido Bayushi Tabu. La cabeza del demonio alado cayo sin vida mientras el cuerpo decapitado continuaba su vuelo unos metros mas.

Con una mano mantuvo el Nagamaki en alto mientras ayudaba al Shugenja Escorpion a incorporarse. Este le agradecio al ronin su ayuda y rapidamente se incorporo a la batalla q tenia lugar a su alrededor.

La situacion comenzaba a ser desesperada.

El enemigo les estaba agrupando en una colina, un punto elevado donde serian mejor blanco de la horda de demonios voladores q habian surgido de la nada, mientras los Portavoces supervivientes y los cadaveres reanimados de sus camaradas caidos hacian el trabajo en superficie.

Las Shiotomes lideradas por el propio Otaku Yahyo habian roto el cerco en un flanco y no paraban de golpear al enemigo gracias a su velocidad y a su movilidad.
Mientras, los shugenjas habian creado algun tipo de escudo q estaba dificultando a las criaturas el acercarse.

Ken aprovecho el momentaneo descanso para respirar profundamente y buscar a sus protegidos, los Shugenjas Kuni.

Se aparto el pelo de la frente, pegajoso por la mezcla de sudor y sangre. El hombro comenzaba a dolerle alli donde un zombie de Portavoz le habia mordido mientras defendia al incapacitado Maestro del Aire de otros dos Portavoces. Bokeru le habia aplicado un emplasto de Jade rapidamente para evitar la infeccion corruptora, pero la herida habia cortado profundo y empezaba a notar la debilidad.

Las Doncellas de Batalla volvian por el Este, golpeando de nuevo al enemigo, mientras, en el Norte, Bokeru-san y sus Cazadores tenian q hacer frente a un grupo de Onis q habian evitado el escudo elemental.

Ken observo como una figura sobresalia entre todos los demonios, un gran Oni alado de aspecto femenino y color sangre sembraba el caos y traia la muerte a los Cazadores. Dos jovenes Kuni con katanas de jade se interpusieron al gran demonio, pero este los despacho con un rapido moviento. Mientras esquivaba el ataque del primero sego una pierna de su compañero con las garras al tiempo q extendiendo una de sus alas partia en dos al valiente shugenja Cangrejo.
Bokeru-san se encontraba solo ante el gran Oni.

El antiguo miembro de la familia Lyan resbalo colina abajo y esquivo los ataques de varios Nairu mientras se dirigia a proteger al Cazador Kuni, pero una gran bola de fuego se interpuso en su camino. Un nuevo Portavoz de la Sangre envuelto en un fuego Oscuro sonreia al ronin mientras este veia como la carne del Portavoz ardia sin q el malvado shugenja le prestara importancia. Es mas, parecia q el fuego mas q dañarle le fortaleciera.

Kuni Bokeru esquivo los ataques de Selene no Oni mientras pudo, pero cuando fue evidente q no podria hacerlo durante mucho mas tiempo decidio pasar a la accion. De entre sus ropajes extrajo un pergamino y cuando el desalmado demonio le dio un respiro ejecuto el conjuro sin la menor preparacion. La plegaria del Kuni parecio surtir efecto pese a lo apresurado de la accion y energias misticas surgieron de sus manos apresando al señor demoniaco en una prision de dura roca. Bokeru se permitio un instante de satisfaccion, pero solo fue un momento pues inmediatamente tuvo q cubrirse la cara cuando el bloque de piedra estallo en pedazos.

"Estupido mortal. Acaso creias q tus debiles deidades te podrian defender de mi ira?"

Bokeru no pudo responder, estaba ocupado agarrandose el estomago tratando de evitar q sus entrañas formaran parte del paisaje. El demonio le habia alcanzado al liberarse de la prision, y ahora se erguia delante de él para el golpe final. El Kuni elevo una ultima plegaria a los Kamis... y vio como una gran hoja atravesaba el pecho del Oni.

"Si te cargas a mi patron me quedo sin cobrar, maldito Oni. No jefe, no kokus".

Detras de Ken todavia ardia el cadaver del Portavoz.
Extrajo el Nagamaki del cuerpo del Oni antes de q la sangre de este corroiera el arma. "El polvo de jade en la hoja deberia hacer su efecto ahora", penso. Pero en lugar de caer, el descomunal Oni se volvio hacia el ronin con la herida aun humeante por el efecto del jade pero sin ningun efecto aparente adicional, solo el fuego del odio crepitando en sus ojos. Al menos habia conseguido atraer toda su atencion.

"Quizas no haya sido una buena idea."
 
[-5-] Selene no Oni
(Hace 2 semanas)

Rencor, uno de los Reinos extradimensionales conocidos bajo el sobrenombre conjunto de Reinos de la Matanza.
Un paraje sembrado a partes iguales de odio y locura, plagado de almas perdidas constantemente cazadas por sus habitantes autoctonos originales, demonios q llaman a este lugar, quizas por falta de otro nombre mejor, "hogar".

Una desolacion de cielos carmesies y eternas puestas de sol, un astro enorme y cruel q gobierna todo el reino y quema con sus rayos las indefensas almas de los mortales.
Y bajo este cielo, desiertos de piedra y sal. Grandes valles productos de la erosion de un agua q hace demasiado tiempo q desaparecio del paisaje. Arenas traicioneras q ocultan depredadores capaces de devorar un Oni, y piedras con filos de navaja manchadas por la sangre de alguna presa q huia con mas temor de sus perseguidores q del propio paisaje, sin saber q en Rencor hasta las piedras estan avidas de sangre.
Las unicas plantas q se atreven a crecer aqui son variantes corruptas de los cactus, de largos tentaculos espinosos q absorben el agua de los incautos q intentan acercarse a ellos y descubren demasiado tarde q se han convertido en presa de una planta.

Aqui es donde Selene no Oni reune a sus huestes para la confrontacion, pues nada mas q violencia se puede encontrar en este reino, donde no existe la palabra descanso y mucho menos el concepto de piedad.

Pero, curiosamente, si q se puede sentir el tedioso pasar del tiempo sin la emocion de la novedad.

Y asi es como se sentia precisamente el Oni de aspecto femenino conocido como Selene.

Una estilizada mole de cerca de 3 ms con un aspecto q algun incauto podria haber calificado de sensual.
Su piel rojiza brillaba a la luz del sol abrasador, mientras las alas de murcielago permanecian recogidas a su espalda. Un par de cuernos marfileos destacaban sobre los suaves rasgos de su rostro, pero los llamativos colmillos, o la mirada de odio hacia q cualquier remedo de dulzura hubiera desaparecido de aquella faz, si es q alguna vez habia existido.
Selene decansaba sobre un trono de roca y huesos, recostada sobre uno de los reposamanos y jugueteando con uno de sus mechones de grueso pelo oscuro.

El momentaneo entretenimiento q habia producido la repentina llegada de cientos de almas durante la lluvia de sangre ya se habia terminado, y ahora solo quedaban los escasos supervivientes de aquella oleada. Sus exploradores alados se encargaban de localizarlos, y dejaba q los honderos goblin intentaran cazarlos solo por el placer de poder ver la cara de sorpresa en aquellas pateticas criaturas cuando tanto sus presas como ellos mismos servian de comida para el Oni y sus secuaces.

Algunas veces tenian suerte y el delgado muro q separaba su reino del mundo de los mortales se debilitaba lo suficiente como para q pudieran mirar las tierras de los humanos, pero aquello solo la enfurecia a largo plazo, pues la imposibilidad de conseguir su objetivo cuando lo tenia apenas a ... tan cerca.

Ella habia probado el sabor de la sangre humana en el pasado, y por todos los condenados del Jigoku q no existia nada mas maravilloso en la creacion. Una mezcla de pasiones e inocencia, de ambicion y odio... solo las creaciones de los odiados kamis tenian aquella capacidad para sentir y crear todas aquellas emociones.
Selene ansiaba poder volver a aquel mundo.

Recientemente habia contactado con un humano, uno de los Portavoces de la Sangre. Humanos dedicados al servicio de su Señor y q dominaban la magia de la Sangre gracias al poder q les otorgaba las energias del Kami Caido.
Muchos mortales habian buscado el poder anteriormente en los reinos demoniacos, y todos ellos habian pagado el precio de su nombre, su propia esencia, creyendo q su debil voluntad podria sobreponerse al poderia de los señores demoniacos. Estupidos.
Pero estos Portavoces de la Sangre no llegaban a ellos engañados como los otros, si no q lo hacian con pleno conocimiento y, lo mas perturbador, de igual a igual.

Este en concreto, un tal Kintaro - Selene nunca olvidaba un nombre, para un Oni como ella un nombre lo es todo - se habia presentado ante ella a traves de rituales de comunicacion en nombre de un discipulo de Nakata.
El trato q le propuso ya resulto de por si interesante, pero el hecho de q los discipulos de Nakata volvieran a unirse a las filas de los enemigos del Imperio era una noticia de por si de sobra fascinante.
Y aunq dudaba q el mortal pudiera ser capaz de abrir el portal q le habia prometido, le prometio la ayuda solicitada solo por ver q tipo de mal podrian causar los discipulos de Nakata.

-oOo-

Segun el explorador no debian encontrarse demasiado lejos.

Selene habia movilizado a todos sus sirvientes para investigar una presunta anomalia elemental en su territorio.
El Nairu no Oni la habia descrito como una grieta en el cielo, un portal de bordes sanguinolentos, lo cual podia significar q el humano habia cumplido con su parte del trato o q alguien intentaba entrar en sus dominios.
Lo primero era altamente improbable, pero debia preparar a su hueste por si algun incauto pretendia adentrarse en su reino sin su permiso.
Tb existia la posibilidad de q el Nairu se hubiera confundido, pero eso solo implicaria q esta noche habria carne de Oni en el menu, cosa q probablemente agradecieran el resto de sus subordinados.

El grupo asemejaba una pequeña bandada de murcielagos sobrevolando las deserticas llanuras de Rencor.

Varios Ala de Cuchilla, demonios menores apenas inteligentes, planeaban en torno a los grandes Onis como buitres sabedores de una pronta comida.
El resto de demonios alados, el grueso de las tropas de Selene no Oni, se apelotonaban en torno a su Señora, ansiosos por probar de nuevo el dulce sabor de la sangre.

Y alli, en mitad del cielo, bajo la inevitable luz del Sol de Rencor estaba, tal y como se lo habian descrito, el portal al mundo de los humanos.

Una pequeña membrana evitaba q el reino demoniaco se fundiera con las tierras de los mortales, pero quizas un Oni lo suficientemente poderoso podria hacer valer su voluntad para traspasarla...

Mientras Selene pensaba la mejor tactica para atravesar el portal unos curiosos Alas de Cuchilla habian traspasado el portal y ahora podian verles planear por los azules cielos del mundo de los mortales.
Rapidamente la hueste percibio este hecho y se abalanzo sobre el portal, la posibilidad de sembrar la destruccion y probar la sangre humana pesaba mas q cualquier miedo al castigo q pudieran tener de su señora.
Uno tras otro los demonios alados de Selene fueron traspasando el portal, y a medida q lo hacian Selene veia como este se iba cerrando pues las energias necesarias para permitir el paso a los Onis mermaban el poder de la puerta.

- Nooooooooooooo!!!

El grito desgarrador de la señora de Rencor reververo a lo largo del cañon, pero ninguno de sus secuaces dio la menor muestra de atencion. La promesa del reino mortal era una recompensa demasiado ansiada para cualquier Oni.

Selene comenzo a aletear desesperadamente hacia el portal abriendose paso entre el resto de Onis. Sus garras destrozaban craneos, rasgaban alas o atravesaban pechos, no importaban las bajas, solo llegar al portal, y mientras ella tenia q sortear a sus propios demonios el portal se cerraba un poco mas con cada nuevo viajero.

A nivel de tierra no se podia vislumbrar el portal, solo un amasijo oscuro de alas, garras y sangre, y en el centro de este, Selene, debatiendose por intentar atravesar el portal q significaba su vuelta al reino de los mortales.
Tanto tiempo, tanto esfuerzo, y cuando lo tenia tan cerca como para tocarlo con sus garras se le iba a escapar... tan cerca... si solo...

Subitamente la violencia ceso.

Los demonios a su alrededor se alejaban en direccion a tierra firme en pos del conocido aroma... sangre mortal, el mas preciado de los dones.
Sobre ella solo veia un cielo despejado, coronado por un afable astro q iluminaba el dia, a sus pies... a sus pies el mundo de los humanos.

Selene se dejo caer cerrando las alas y aterrizo sobre una montura y su jinete, destrozando la columna del animal y apresando al jinete entre sus garras.
La señora demoniaca hundio sus fauces en el pecho del mortal y saboreo aquello q tanto habia ansiado, - sangre!!! - rugio, y mientras gritaba al cielo, sonreia sadicamente ante la vista de la masacre.
Ahora estaba libre en el reino de los odiados Kamis, y no habria lugar donde sus delicadas creaciones pudieran evitarla. Habia llegado su momento.
viernes, febrero 11, 2005
 
[-4-] Otaku Yahyo
El efecto de salida del tunel de Viento siempre ocasionaba algun accidente.

Dentro todos sentian la fuerza del viento como si fuesen muchisimo mas rapido de lo normal, pero las monturas iban al galope como en cualquier carga, y cuando finalizaba el conjuro las monturas seguian corriendo a la misma velocidad, pero para los q estaban inmersos en el conjuro el efecto visual era q el paisaje dejaba de verse como un borron en una pintura a verse normalmente, aparentando un gran y repentino frenazo.
Muchos jinetes inexpertos tenian problemas con sus monturas las primeras veces, pero este no era el caso.
Con todos sus años de experiancia a la espalda, la montura de Otaku Yahyo ya estaba acostumbrada a los hechizos Iuchi, y evidentemente la montura de Kanijo no se sorprenderia facilmente con un conjuro del viento, y sus acompañantes en esta incursion, el regimiento de Shiotomes de Reiko, gozaban de un vinculo unico con sus monturas q hacia francamente dificil q algo tan banal como un efecto optico fuera a descabalgarlas.

El siseo monotono del tunel de viento dio paso a los golpes metalicos, los relinchos, las plegarias y los gritos de dolor. El familiar sonido de una batalla.

Yahyo dejo paso a las Shiotomes al tiempo q se acercaba a la montura de Kanijo. Por mucho q deseara ser el primero en hundir su yari en el pecho de algun Portavoz de la sangre debia dejar el honor a las doncellas de batalla, al fin y al cabo habia sido la propia Reiko la q habia solicitado la ayuda al clan para defender su antiguo hogar, y habian sido las Shiotomes las primeras q, sin mediar palabra, se habian unido a ella. Otaku Sakura, su propia hija, la primera de todas ellas.

"Descansa Kanijo, por hoy ya has hecho mas q suficiente."
Yahyo tomo de las riendas el caballo del shugenja Iuchi y lo oriento en direccion contraria a la refriega principal con la habitual familiaridad con q el Daimyo Unicornio trataba a todos sus samurais.
"Dejemos q sean las hijas de Otaku las q saboreen la primera sangre."

Aunq algo apartados, ambos, bushi y shugenja, padre y compañero, observaron la carga de las Shiotome.

Reiko habia colocado a sus amazonas en una formacion de punta de flecha, con ella en el centro y Sakura a su diestra, como era costumbre. Todas en perfecta sincronia.
Mil veces habria visto cabalgar a las doncellas de batalla encarando la muerte, mil veces mas las veria cargar contra el enemigo y siempre se maravillaria ante aquel espectaculo.
La sincronizacion de las doncellas con sus monturas y de todo el regimiento entre si rozaba lo divino. Siempre le habia parecido una ensoñacion, y aquella no era una excepcion. Todas cabalgaban como un solo individuo, todas en sintonia, todas en silencio. Existia un vinculo, una hermandad, y por mucho q se habia empeñado en intentar comprenderlo solo una Shiotome podia formar parte de aquello, pero la incapacidad para comprenderlo no hacia q el efecto fuese menos maravilloso o sorprendente, y, de hecho, era parte de su tremendo atractivo, y motivo por el cual sentia esa fascinacion por aquellas guerreras.
Fascinacion, respeto y cariño.

La campeona no llevaba su katana, en su lugar cabalgaba sujetandose solo con las rodillas mientras disparaba con su arco, sembrando el caos entre las filas de Portavoces de la sangre ya de por si sorprendidos por la repentina aparicion de un nuevo enemigo. Cada flecha golpeaba en un flanco diferente de forma alterna, de manera q Reiko los iba agrupando, evitando q se desplegaran, preparandolos para el impacto de sus hermanas.
Cuando apenas les separaban 10 metros del enemigo Reiko dejo su arco y desenfundo su katana, el resto de Shiotomes coloco los yaris en posicion y se prepararon para el impacto.

La formacion de Shiotomes rompio entre el grupo de portavoces como un visturí cortando carne, separando a los shugenjas de sus enemigos y dejando un rastro de cadaveres a su paso alli donde habian golpeado, entre ambos contendientes.

"Asi se hace!!!, Si!!!"
Pocos esperarian ese tipo de gritos de aliento de un Daimyo, y menos aun q lo acompañara con un significativo gesto de triunfo levantando ambos brazos, pero Yahyo nunca se habia dejado cohartar por ese sentido del protocolo estricto, y menos durante el combate o con su gente.

"Asi aprenderan esos venas-cortadas." - Yahyo comentaba la carga con el shugenja Iuchi mientras completaba el gesto de confianza posando su mano sobre el hombro de este.
"Ciertamente, Yahyo-tono"

"Y ahora, si me lo permites voy a ver si parto un par de craneos, no voy a dejarle toda la gloria a mis niñas."
Kanijo asintio a las palabras de su Daimyo al tiempo q este apremiaba a su montura para acercarse al combate.

Las Shiotomes se habian reagrupado en torno a los supervivientes del grupo de shugenjas en una formacion defensiva, los cuales aprovechaban el eventual respiro para ocuparse de sus heridos.
Reiko y Sakura parecian haber encontrado a Tabu y deberian estar discutiendo sobre la tactica a seguir...

Algo llamo la atencion de Yahyo en la linde del bosque, el lugar q habrian aprovechado los portavoces para emboscar a los miembros del Consejo y al q se habian retirado despues de la carga de las Shiotomes.
Los supervivientes estaban sacando las visceras de sus compañeros con las manos desnudas y entonando oscuros canticos en un lenguaje desconocido.

Yahyo habria llamado la atencion de sus hombres con un grito, pero no fue necesario ya q todos volvieron su atencion hacia el bosque cuando relampagos de pura energia surgieron de los cuerpos de los caidos hacia el cielo y este se quejo como si hubiera sido herido de muerte.
La energia rasgo el mismo aire dejando un vacio oscuro en mitad del cielo a traves del cual todos los presentes pudieron ver al otro lado, como si miraran a traves de una especie de portal q se hubiera abierto con la energia de la sangre.
Alli aparecian formas acercandose a la puerta, formas cuyos rasgos las alejaban claramente de cualquier descripcion q pudiera asemejarlos a un ser humano, y con la clara intencion de traspasarla y entrar en el reino de los mortales...
jueves, febrero 10, 2005
 
[-3-] Iuchi Kanijo
Iuchi Kanijo veia pasar el paisaje a un ritmo vertiginoso.

A pesar de ser un shugenja, Kanijo era, sobretodo, un Unicornio, y, como tal, para él cabalgar formaba parte de su naturaleza. Estaba acostumbrado a sentir el viento sobre la cara... pero normalmente la sensacion era mas parecida a una caricia, no a un azote...

El conjuro q habia lanzado en los palacios Otaku estaba permitiendo al regimiento de Shiotomes moverse con una velocidad increible por las planicies de Madrid, desde las llanuras occidentales del Unicornio hasta el lugar donde el Maestro de los Elementos les habia convocado, en el otro extremo de la provincia, para atacar la celda de Portavoces, la Torre del Viento.

Para el observador casual, todos los jinetes y monturas del regimiento al galope no serian mas q un borron en el paisaje, un golpe de viento q atravesaba las tierras de Madrid llevando a los hombres de Yahyo-tono al combate.

Kanijo estaba orgulloso de su conjuro.
No esperaba q tras 48 horas sin dormir pudiera lanzar semejante hechizo, especialmente si ese tiempo lo habia dedicado a encantar las armas y armaduras de sus compañeros para la batalla.
A diferencia del resto de shugenjas del Imperio, Kanijo utilizaba la magia de los objetos, la magia Iuchi, y él habia estado preparando el equipo de sus compañeros de clan lo mejor q podia dada la escasez de sacerdotes de los kamis entre los Hijos del Viento, pero cuando recibio el mensaje del Maestro del Aire indicando q el grupo de combate del consejo no podia esperar mas y debian ponerse en marcha antes de q fuera demasiado tarde no pudo permitirse el lujo de dscansar tras el esfuerzo agotador de encantar todas las armas, si no q cumplio con su parte y proporciono al consejo toda la ayuda q podia haciendo llegar a las tropas del Unicornio con la maxima celeridad.
Si hubiera recibido el mensaje por la via ordinaria, por medio de un mensajero, aquello significaria q el Consejo le llevaria casi medio dia de ventaja, pero Asahina Hisashi habia enviado sus palabras a traves del viento, el elemento q ambos dominaban, lo cual implicaba q la unica ventaja q tenian los shugenjas del consejo era la distancia q separaba las llanuras Otaku de la capital.

Kanijo desconocia q habia obligado al Maestro de los Elementos a tomar esa decision y partir prematuramente sin ningun tipo de tropas de refuerzo, solo con las escasas fuerzas del Consejo y los iniciados de los Elementos, pero confiaba en su intuicion y todos sus instintos le decian q algo grave habia ocurrido.
Ya tendria tiempo para descansar mas adelante, ahora le necesitaban, y los kamis habian respondido con entusiasmo a sus desesperadas suplicas de ayuda, proporcionando a todo el contingente Unicornio una velocidad nunca vista.

Afortunadamente sus camaradas ya se encontraban preparados, pues la peticion de la Campeona del clan, Otaku Reiko, habia sido respondida con la determinacion con q Otaku Yahyo-tono acompañaba todos sus actos. Las Shiotomes de la Rosa Sangrienta, el regimiento de Reiko-sama, habian sido las elejidas para la mision, y el propio Daimyo del Unicornio las acompañaria.
Yahyo-tono les habia dado 3 dias para prepararse para el viaje, pero parece q las cosas se habian precipitado.

Un golpe de viento saco al Iuchi de sus recuerdos.

Seguramente acabarian de pasar por encima del rio, con lo cual ya habian llegado a la capital y en breve llegarian a la Torre.
Se permitio una sonrisa de satisfaccion.

Retrasandose desde el frente para colocarse a su lado, Yahyo-tono le hizo un gesto con la mano. En el tunel de viento no podian hablar, pero la señal de su señor era clara.
Asintio y con una sencilla invocacion los Kamis del aire le trajeron imagenes de lo q les esperaba en su destino. Los ojos le lloraban por el contacto directo con el fuerte viento, pero no insultaria a los kamis del aire cerrandolos.

Delante de ellos pudo ver a un grupo montado combatiendo con un nutrido contingente de infanteria. Entre los estandartes q ondeaban en la batalla Kanijo pudo identificar a la Cazadora, el emblema de la Ciudad, y los cindo anillos dorados sobre el campo de sable, el simbolo del Consejo.
Apenas habia cuerpos caidos, con lo cual la batalla acababa de dar comienzo.

El Iuchi dio gracias a los Kamis por traerles tan rapidamente, e informo a Otaku Yahyo sobre la batalla q les esperaba.

El decano de los Magistrados de la ciudad asintio, y, en silencio, los hijos del viento desplegaron sus aceros al unisono.
 
[-2-] Bayushi Tabu
El viaje hasta la Torre estaba resultando mas largo de lo q recordaba.

Quizas fuera porq esta vez en lugar de ir solo con su preciada montura Unicornio tenia q liderar un numeroso y variopinto grupo - "no tan numeroso", penso el Shugenja Escorpion -, o quizas, y esto parecia mas probable, la ansiedad le estaba jugando una mala pasada.

Hasta ahora siempre q habia seguido este camino el unico objetivo q tenia en mente era poder llegar a su hogar para descansar y olvidarse de todas las preocupaciones, sin embargo ahora se dirigia a atacar aquella Torre q en tiempos habia llamado "casa".
Si los informes eran veridicos, y no tenia duda de q asi era, la Torre del Viento se habia convertido en el refugio de una celda de Portavoces de la Sangre no mucho despues de q fuera abandonada, y eso le torturaba... pensar q por su culpa un grupo de adoradores del Oscuro habia estado actuando inpunemente contra los ciudadanos de la Madrid-Shiro...
Pero gracias a los informes de Asako Kuji habian podido descubrir, por fin, el paradero de los malditos agentes del innombrable.

Asako Kuji era otro motivo de intranquilidad para el Maestro de los Elementos.
El antiguo discipulo del inefable Nakata no habia dado ninguna muestra de corrupcion y parecia q toda la influencia de su antiguo mentor habia sido borrada, en gran medida gracias a la inestimable colaboracion de Isawa Kanashi.
Ambos cabalgaban algo detras de Tabu, hablando distraidamente sobre teologia y magia elemental. El Isawa era un miembro de reconocida reputacion entre los shugenjas locales, y Asako Kuji habia realizado grandes esfuerzos por ayudar a la ciudad, no obstante Tabu seguia sin confiar plenamente en el antiguo discipulo de Nakata.
"Sigues viendo enemigos en todas las sombras" - se reprocho el shugenja negando con la cabeza y dirigiendo su atencion hacia el resto de la comitiva.

Tabu se incorporo un momento sobre su montura para mirar mas comodamente a todos sus acompañantes y comprendio sin ninguna duda q era lo q realmente le estaba preocupando.
No se trataba de la cercana batalla, pues ya habia visto a la muerte cara a cara, demasiado cerca en demasiadas ocasiones, ni de tener q combatir por el q habia sido su hogar y quizas verse obligado a destruirlo en el proceso, como Escorpion comprendia la necesidad del sacrificio, tampoco se trataba de cabalgar junto a compañeros de dudoso origen y sospechosas intenciones, la corte era mucho peor, no, se trataba de los sacerdotes de la ciudad, no solo del Consejo Elemental, si no de todos los shugenjas de Madrid Shiro.

Era facil reconocer, y de todos era sabido, q el numero de shugenjas siempre es mucho menor q el numero de bushis o cortesanos, pero la proporcion de sacerdotes de los kamis en la ciudad siempre habia sido preocupante. No solo habia pocos, si no q siempre habian sido objeto de algun tipo de persecusion... a la mente de Tabu acudian imagenes de los desaparecidos; Bouhoku, Basan..., o peor aun, de los muchos q habian caido en las garras de la corrupcion; Minamoto, Izo... como si los sirvientes del Oscuro quisieran debilitar a los aliados de los kamis. Incluso el clan del Fenix tenia pocos representantes en la ciudad.
Y no es q los shugenjas fueran indispensables, ni siquiera eran mas poderosos q los bushis, solo eran otra herramienta contra el oscuro, pero lo mas peligroso de carecer de esa herramienta es q haria mas dificil q el resto del engranaje de defensores de la ciudad se pudieran proteger adecuadamente de sus "homologos" oscuros.

Una persecucion... la idea llevaba un tiempo revoloteando en su cabeza.

Cuando intento encontrar a los miembros del Circulo Externo siempre le fue imposible hallar al maestro del humo, el cuarto y ultimo componente, como si alguien o algo se lo hubiera estado ocultando todo el tiempo. Pero no solo eso, si no q poco a poco sus compañeros fueron cayendo. Y lo peor de todo, es q cayeron bajo la mano de otros defensores de la ciudad, como si todos hubieran sigo manejados por un habil marionetista cuales muñecos en el teatro. Izo murio a manos del antiguo magistrado, y Bouhoku... Tabu entono una plegaria por el alma de su compañero caido.

Y el nuevo Consejo Elemental?

Cuando por fin la ciudad consiguio organizar a sus shugenjas y formar un Consejo Elemental todo el mundo se alegro, pero poco duro el exito, el Gran Maestro no era sino otro sirviente de los dictados del Oscuro.
Y, despues, el mismo tuvo la oportunidad de deshacer todo ese mal y traer por fin a la ciudad un verdadero grupo de protectores Elementales, pero desde el principio esa iniciativa estuvo frenada. Dos de los Maestros originales de su Consejo desaparecieron rapidamente. Tabu siempre habia sospechado q ambos colaboraban con los Portavoces, y aunq no habia tenido la oportunidad de demostrarlo, su rapida desaparicion no hacia si no confirmar esta sospecha.
De los restantes Maestros solo Asahina Hisashi le acompañaba hoy, el Maestro del Aire.
Kitsune Yumiko, la Maestra del Agua permanecia desaparecida, y Tabu se culpaba de no haberla dedicado el debido tiempo. Si la habia ocurrido algo y no habian acudido en su ayuda nunca se lo perdonaria...
Isawa Rayden, el Maestro del Fuego, habia sido gravemente herido por la misma explosion q acabo con la vida del joven Agasha Haigara, el vidente Fenix q cumplia con las funciones de Voz del Consejo Elemental. Desconocia q tipo de fuego podria dejar semejantes heridas en alguien como Rayden q controlaba a la perfeccion ese elemento, pero desde luego no era natural y una mano oscura tendia su sombra sobre los hechos ocurridos la noche anterior en las habitaciones del Agasha.

Tabu miro a Hisashi q cabalgaba junto a el.
El shugenja llevaba todo el dia con un aspecto demacrado, y aunq habia insistido en acompañarlos se dibujaba en su rostro el terrible esfuerzo q estaba realizando.
Fuese cual fuese la enfermedad q habia contraido muy probablemente le evitaria entrar en combate, pese a su gran fuerza de voluntad. Si Yumiko hubiese estado con ellos les podria haber dado, sin duda, una explicacion completa de la afeccion de Hisashi, pero la curandera no estaba alli y parecia q el resto de iniciados del Agua no tenian poder suficiente para sanar al shugenja Grulla.

Iniciados... ellos componian el grueso de la fuerza de ataque del Consejo Elemental de la Ciudad. Era todo lo q habia podido reunir en tan poco tiempo.
Solo habian recibido los refuerzos del grupo de Cazadores de Brujas de Kuni Bokeru, q venia acompañado de una compañia de guardaespaldas entre los q Tabu reconocia a varios ronin, como Ken, de sus tiempos de Musha-Shugyo.
Los Cazadores de Brujas y los pocos Kuroiban q le seguian a él y q habitualmente se encontraban en la Torre del Consejo en lugar de en el Kyuden del Escorpion.
Ese era todo el refuerzo al grupo de acolitos.

No habia tenido tiempo de esperar a las tropas q Orfalas-tono le habia prometido, los acontecimientos se habian precipitado y cualquier retraso podria ser desastroso.

Quizas Reiko pudiera avisar a tiempo a las fuerzas del Unicornio. Solo la caballeria Unicornio podria alcanzarles a estas alturas...

El Bayushi centro su atencion en la figura q se acercaba al grupo por el lateral del camino q llevaba a la Torre, interrumpiendo todos los pensamientos q habian acaparado su atencion durante la mayor parte del camino.

Un explorador Hiruma volvia hacia el grupo armado, y detras de él Tabu pudo ver varias figuras haciendoles señas para q se acercaran.

Quizas habia juzgado demasiado rapido a los defensores de la ciudad. Alguien habia salido antes q ellos de la ciudad y les esperaba para acompañarles hasta la Torre.

Quizas se preocupaba demasido...
miércoles, febrero 09, 2005
 
[-1-] Agasha Haigara
(La noche anterior)

Año nuevo.

Los dias posteriores al periodo de calibracion y al cambio de año son de los mas tranquilos, un momento de relax para los kamis q tan sensibles son a los cambios estacionales y a la renovacion de energias q esto supone, un marco perfecto para acercarse a ellos y meditar en paz con los elementos.

Y precisamente eso es lo q mejor sabe hacer Agasha Haigara.

Desde su nombramiento como Voz del Consejo Elemental de la ciudad no habia tenido una vida tan ajetreada, pero, afortunadamente, el mismo trabajo q le impedia dedicarse a su tiempo libre tb habia ocasionado q las visiones subitas hubieran desaparecido. Lejos estaban ya los dias en q su contacto con los elementos se desataba sin su control y no podia sobreponerse al impacto de la repentina avalancha de informacion q los kamis proporcionaban inocentemente a los visionarios como el.
No dudaba q los kamis lo hacian de buena fe, intentando ayudar a los mortales por medio de aquellos q mas en sintonia se encontraban con los elementos, pero esa misma inocencia y la falta de conocimiento, o quizas la debilidad de la envoltura mortal, hacia q las visiones descontroladas fueran mas dañinas para el canal, un visionario como él, de lo q los kamis deseaban, lo cual hacia q la mayor parte de las veces el transmisor no se encontrara en condiciones para comunicar lo aprendido en la vision... cuando sobrevivia.

Haigara habia sobrevivido a varias visiones especialmente sobrecogedoras en su juventud, pero gracias a los Maestros y su entrenamiento ahora podia controlarlas y servir adecuadamente al Imperio. Por fin se habia convertido en un autentico Vidente.

Y precisamente en esta noche pretendia hacer honor a su nombre y aventurarse en el futuro de la mano de los kamis, ver q depararia el nuevo año a la ciudad y ver el modo en q el Consejo podria ayudar mejor y cumplir con su deber hacia el Imperio.

Tenia todo preparado.

El joven Shugenja habia solicitado a los criados q le trajeran los inciensos especificos para agradar a los kamis, y habia purificado su cuerpo con aceites y esencias. La noche anterior habia bendecido la estancia y se habia asegurado de q la distribucion fuera auspiciosa segun las enseñanzas del Feng Shui.

A su derecha ardia el contenido de un cuenco mientras q en la misma posicion pero justo a la izquierda reposaban tranquilas las aguas de otro cuenco. Detras de el un tercer cuenco albergaba un puñado de tierra recogida del jardin zen del Consejo, y justo delante otro cuenco vacio recogia la brisa de la medianoche en la terraza del Agasha.
El circulo lo completaba el mismo situado en el centro de lo elementos, el Vidente preparado para comunicarse con los kamis y ser su voz, el narrador de los hechos q estaban por venir.

Haigara cerro los ojos y el resto de sus sentidos al mundo. Los dio la vuelta y miro en su interior, buscando a los elementos en el vacio q solo los Ishi pueden contemplar.

Y vio.

Vio la gloria de los kamis y el brillo del Imperio, vio la oscuridad q se cierne sobre todos y el gran Muro q nos protege. Vio muertes y nacimientos, derrotas y victorias. Y vio a los Cinco Maestros. Reunidos en su torre... de sangre?
Algo no era correcto. Iban a morir los Maestros?
No, esos no eran los Maestros aunq si dominaban los elementos... eran mas... oscuros... y aquella no era la Torre de los Maestros... aunq si q pertenecia a los Maestros... pero no a los q el conocia...

Si alguien hubiera podido ver a Haigara en ese momento se habria dado cuenta del sudor q comenzaba a resbalar por su rostro, y de como estallaban al unisono todos los cuencos q tan cuidadosamente habia preparado. Pero alli no habia nadie mas q él.

Y continuo viendo, pues la vision se habia apoderado de él y no podia dejar de contemplar y de aprender, no podia apartar los ojos de la sabiduria aunq la luz quemase sus ojos, no podia... no podia dejar de ver la muerte de los Maestros, de los q él conocia, ni la corrupcion de los puros, ni la caida del Consejo, ni... su propia muerte...

El silecio de la habitacion fue roto cuando Haigara comenzo a reir, o quizas a gritar, pues cualquiera q le escuchara no sabria si el sonido q en esos momentos emitia correspondia a una carcajada humana o a un grito desesperado de ayuda.

Quizas fue el sonido lo q atrajo al Maestro del Fuego a las habitaciones de su compañero de clan, pero lo q Rayden vio cuando entro en la estancia no se parecia en nada al shugenja q conocia.

El Agasha se arañaba el rostro intentando sacarse los ojos de sus orbitas, ojos acuosos y desorbitados por la locura. Se arrancaba las ropas, hiriendose en el proceso, en un vano intento de alejarse de cualquier tipo de contacto con los kamis. Los restos de los cuencos, esparcidos por el suelo, herian las piernas del shugenja, q no paraba de patalear, y sus pies, q no conseguian encontrar ningun tipo de apoyo firme.

Rayden corrio en ayuda de su compañero, intentando inmovilizarle y q no se dañara mas por aquello q fuera q habia visto en el reino de los kamis. Una muestra sincera de preocupacion, totalmente desinteresada.
Pero lo unico q consiguio fue estar en medio de la deflagracion cuando Haigara comenzo a desprender subitamente llamaradas de fuego azabache por todos los poros de su cuerpo, justo antes de q todo estallara ...
 
[Frikis] En q pierdo el tiempo…
Malditos frikis q no pueden perder el tiempo en lo mismo q el resto de la humanidad.

Mi ultimo vicio?
:D
3 palabras:

--> World <--
--> of <--
--> Warcraft <--

Y si alguien no sabe lo q es, aqui os dejo unos cuantos links:

Y como este Viernes es el estreno oficial en Europa no espereis verme mucho por aqui... es lo q tiene el vicio ^_^

El Grupo Nomada vuelve a la carga!!!, y esta vez en el universo del Warcraft!!!

Por cierto, si alguien quiere tirarse de los pelos darle un vistazo a esta noticia... de juzgado de guardia... en fin...

Y para q veais lo q he estado haciendo estas ultimas semanas, os posteo los relatos q he estado escribiendo. No creo q le interese a nadie, especialmente porq son relativos al juego de cartones de L5R, pero es q les he dedicado mucho tiempo, y como es mi blog, pues lo posteo y punto, hala, he dicho.
SI al matrimonio homosexual